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EL REGRESO DE LA ARQUITECTURA BRUTALISTA

Por su nombre, este tipo de arquitectura podría echar atrás a cualquier amante de las construcciones modernas, minimalistas, funcionales o a los seguidores de nuestro blog. Pero, nada más lejos de la realidad. En estas breves líneas vamos a intentar acercarte este estilo que, en ciertos aspectos, está volviendo a resurgir con mucha fuerza.

Acuñado por primera vez por el arquitecto sueco Hans Asplund, el brutalismo da nombre al movimiento arquitectónico brutalista, que nació en los países comunistas europeos y tuvo su auge entre las décadas de 1950 y 1970.

El primero que introdujo el estilo fue Le Corbusier, amante del hormigón, elemento del que deriva el nombre brutalismo (del francés ‘béton brut’, hormigón en bruto) y que se utilizaba masivamente para la construcción con el fin de resaltar el poder de la estructura, creando volúmenes robustos y acentuados, edificios de geometría angular y repetitiva.

Fotografía: Paul Kozlowski / © FLC/ADAGP

L'unité d'habitation de Marsella, Le Corbusier Fotografía: Paul Kozlowski / © FLC/ADAGP (diariodesign.com)

El punto de partida de la arquitectura brutalista de Le Corbusier es La Unidad de habitaciones de Marsella, un encargo del Gobierno francés que, tras la Segunda Guerra Mundial, quería ubicar a las familias que habían perdido sus viviendas. El resultado, grandes edificios autosuficientes que intentan cubrir todos los servicios requeridos por la comunidad, es decir, el inicio de las ciudades jardín, con rascacielos rodeados de amplias zonas verdes. La contraposición de Le Corbusier a los unifamiliares fabricados en serie.

L'unité d'habitation de Marsella, Le Corbusier (Fotografía: pxhere.com)

L'unité d'habitation de Marsella, Le Corbusier (Fotografía: pxhere.com)

L'unité d'habitation de Marsella, Le Corbusier (Fotografía: pxhere.com)

L'unité d'habitation de Marsella, Le Corbusier (Fotografía: pxhere.com)

 

Así, el brutalismo surge como contestación a la cultura formalista de la época, dando importancia a la fuerza de la forma y a la crudeza de los materiales en bruto (desde el cemento, ladrillos, cristal, acero,…, hasta dejar a la vista las instalaciones técnicas del edificio). Un estilo que hoy en día está de moda en las redes sociales bajo el hashtag #SOSBrutalism, donde se comparten a diario imágenes de edificios brutalistas.

L'unité d'habitation de Marsella, Le Corbusier (Fotografía: pxhere.com)

L'unité d'habitation de Marsella, Le Corbusier (Fotografía: pxhere.com)

 

Entre los exponentes más importantes del brutalismo arquitectónico figuran los británicos Alison y Peter Smithson, James Frazer Stirling y el estadounidense Paul Rudolph.

 

Brutalismo y las ideologías de utopías sociales.

En la URSS, todo lo que tienes que hacer para tener una casa es haber nacido en la URSS". Estas fueron las palabra de Nikita Kruschev a Richard Nixon en el llamado Debate de la cocina, un encuentro histórico entre los dos líderes mundiales en el que compararon y discutieron los avances del sistema capitalista y el comunista.

Esta promesa de Kruschev a su pueblo se materializó ante la escasez de vivienda tras las guerras, y aprovechando la numerosa mano de obra que había emigrado a las ciudades gracias a los planes quinquenales de Stalin.

Mabi2000/Flickr

 

La idea de Kruschev era pasar de los Kommunalkas, pisos compartidos donde la cocina y el baño eran comunes, en los que vivía el 60% de las familias soviéticas, a los khruschevki, la solución inmediata al problema de la vivienda en la URSS.

Necesitaba un sistema de vivienda industrializada rápido, eficaz y barato, y copió lo que se estaba haciendo en occidente. Así nacieron los khruschevki, el desarrollo soviético de las técnicas constructivas británicas, francesas y escandinavas, que eliminaban todos los elementos superfluos del diseño característicos de la arquitectura stalinista para aumentar la productividad, y construir millones de edificios de apartamentos a lo largo de la URSS, gracias a la posibilidad de prefabricar y pegar grandes paneles.

Ken Ohyama/Flickr

 

En contraposición con el modelo americano, viviendas unifamiliares con jardín, las viviendas soviéticas paliaban la falta de “lujos” dando prevalencia al entorno, aportando grandes parques y servicios como guarderías y centros educativos públicos.

Ken Ohyama/Flickr

 

Pero este modelo adolecía de varios problemas que lo llevaron a su fin. El descontento dentro de las ciudades aumentaba por las largas listas de espera para conseguir un piso, que se podía alargar a más de diez años, unido a que la corrupción era habitual en las adjudicaciones.

 

Italia y el regreso del brutalismo.

Italia es el paradigma del brutalismo moderno, donde la corriente arquitectónica de vanguardia que dio origen a edificios surrealistas, a veces absurdos y a menudo olvidados y descuidados, está renaciendo en muy diversas disciplinas.

Casa Sperimentale, Giuseppe Perugini y Uga de Plaisant, Fregene, Roma (Italia) 1968-1971 Fotografía: ofhouses.com

 

El brutalismo nunca ha desaparecido por completo, y ahora es objeto de renovado interés. Durante la dura posguerra italiana, el brutalismo fue un compromiso con la modernidad, una alternativa constructiva condicionada por los presupuestos reducidos. Hoy en día, los proyectos de los primeros brutalistas son edificios olvidados, consumidos por el tiempo y el abandono, y en muchos casos destruidos por el vandalismo. Es el destino, de momento, de la casa Sperimentale, de Giuseppe Perugini y Uga de Plaisant, un monumento que no sale en las guías turísticas. La casa árbol, hecha de hormigón armado, vidrio y acero, de formas geométricas, aparentemente caprichosas, puede parecer el escenario de una película post apocalíptica, repleta de graffitis de dudosa calidad, pero es una joya de la arquitectura que, hoy en día y como muchas otras, corre peligro de desaparecer.

Casa Sperimentale, Giuseppe Perugini y Uga de Plaisant Fotografía: RUMENTA_sdn/Flickr

Casa Sperimentale, Giuseppe Perugini y Uga de Plaisant Fotografía: RUMENTA_sdn/Flickr

Casa Sperimentale, Giuseppe Perugini y Uga de Plaisant Fotografía: RUMENTA_sdn/Flickr

Casa Sperimentale, Giuseppe Perugini y Uga de Plaisant Fotografía: RUMENTA_sdn/Flickr

 

El brutalismo italiano arquitectónico sigue sin complejos los postulados del brutalismo, con el uso del hormigón y las grandes superficies acristaladas, la sinceridad constructiva o el empleo de instalaciones vistas. Así es la propuesta de Vittoriano Viganò, que convierte la lógica constructiva en estética, mostrando las secciones estructurales, las vigas que se alargan en los voladizos reivindicando su independencia de los soportes, o mostrando claramente el espesor de los materiales que conforman las distintas capas de acabados o revestimientos.

Casa “La Scala” para André Bloc, Vittoriano Viganò, Portese del Garda, Italia, 1955-58 Fotografía: ofhouse.com

Casa “La Scala” para André Bloc, Vittoriano Viganò, Portese del Garda, Italia, 1955-58 Fotografía: ofhouse.com

Casa “La Scala” para André Bloc, Vittoriano Viganò, Portese del Garda, Italia, 1955-58 Fotografía: ofhouse.com

 

El diseño italiano ha hecho regresar el espíritu de este estilo, utilizando el brutalismo en azulejos con acabados en cemento, o en muebles con espesores mínimos de cemento como los de la firma Forma & Cemento. En iluminación destaca la serie de accesorios de iluminación para exteriores diseñados por Vincent Van Duysen para Flos, donde el hormigón en bruto define formas orgánicas con una base sólida.

Mesa 50 mm. de Forma & Cemento

Iluminación en cemento de exterior para Flos de Vincent Van Duysen

 

Todo un alarde de ingeniería al servicio del diseño, rindiendo honores a los pioneros del brutalismo.

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