Olga Aparicio

Olga Aparicio sorprende por una serie de cualidades que hacen de sus obras pinturas sólidas, basadas en la plasticidad de la composición, en el color insinuante y en el simbolismo de algunos elementos. Su obra es intimista, pletórica de color y con una extraordinaria sensibilidad.
Olga Aparicio 1. Pepe Cabrera
frente frente Olga Aparicio. Pepe Cabrera
mujer revista Olga Aparicio. Pepe Cabrera
Olga Aparicio 2. Pepe Cabrera
Olga Aparicio 7. Pepe Cabrera
Olga Aparicio 19. Pepe Cabrera
Olga Aparicio 8. Pepe Cabrera
Olga Aparicio 10. Pepe Cabrera
Olga_Aparicio 20. Pepe Cabrera
Olga_Aparicio 21. Pepe Cabrera
la conquista Olga Aparicio. Pepe Cabrera
La_silla del Principe Olga Aparicio. Pepe Cabrera
Tazas Olga Aparicio. Pepe Cabrera
Olga Aparicio (México, 1967), evoluciona paulatinamente, aparece la figura humana a través de rostros grandes, miradas firmes. Introduce el retrato de un hombre y de un perro al mismo nivel estético, formal y psicológo, en una escena impactante por el tratamiento uniforme de las dos figuras.
Un tema frecuente es el bodegón donde se repiten algunos elementos gráficos y simbólicos.
Hay referencias inamovibles en su obra, como las bombillas que cuelgan del techo creando un ambiente misterioso pero real. O la escalera, que simboliza la fuerza ascendente que alcanza el espacio de la vida. La caracola como referente de la vida, las estilizadas manos como simbiosis de unidad y fuerza y la flor como sinónimo de fertilidad de la naturaleza con otros elementos, que Olga Aparicio pinta en sus obras. Todo ello con un trazo fuerte y enérgico de tonos oscuros que estructura las superficies, especialmente las figuraciones humanas.
Las esculturas están elaboradas con cerámica de gres y reproducen con fidelidad y en pequeño tamaño objetos cotidianos, como unos zapatos o una gorra. Los elementos del cuerpo humano, como los pies o las manos, evidencian el buen criterio que demuestra en el volumen y en la anatomía.

Fernando Caballero