Desde el inicio de la civilización el ser humano ha organizado su existencia en torno a un objeto tan sencillo de concebir como fácil de utilizar: la silla. Se trata de un utensilio común y cercano repleto de contradicciones; elemento clásico y permanente pero en constante evolución; símbolo de dignificación y poder o instrumento de tortura. Una silla podría contarnos miles de historias y es que, como bien señala el argentino Juan Forn, “las historias de una silla siempre ofrecen algo para aprender, sea para evadirse de la vida o para saber resistir”.

Pepe Cabrera
Imagen corporativa - Pepe Cabrera