Marianne Brandt

La alumna aventajada
31 ene. 2012
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MARIANNE BRANDT
         LA ALUMNA AVENTAJADA


          Tratar de analizar a Marianne Brandt (1893-1983) requiere, en primer lugar, contextualizar su actividad en el hervidero sociocultural en que se había convertido la Alemania del período entreguerras. Se trata de una figura destacada en la historia del diseño moderno no solo por concebir algunos de los objetos metálicos más atractivos y duraderos de la pasada centuria, sino también, y sobre todo, por lograrlo siendo mujer.


          Nacida en Chemnitz, Marianne estudió pintura y escultura en Weimar y, tras pasar varios años viajando, se casó en Noruega con el artista expresionista Eric Brandt con el que residió en París durante unos meses para continuar su formación. En 1923 regresó a Alemania y se matriculó en el “Vorkurs”, curso preliminar de la Bauhaus. En esa época el húngaro László Moholy-Nagy dirigía el taller de metal e impresionado por la calidad de la estudiante la invitó a especializarse en ese ámbito. Entrar en el dominio machista del taller resultaba complicado para una mujer y ella misma recordaba como al principio solo le encargaban trabajos banales y aburridos, pero con el tiempo se convirtió en una de las diseñadoras más respetadas de la Bauhaus y en una de las pocas que no se especializaron en el taller textil.


          Brandt diseñó numerosos objetos de metal como cenciceros y juegos de té y café, algunos de los cuales continúan produciéndose casi noventa años después, basándose en formas geométricas puras en las que se aprecia la influencia del movimiento constructivista. En aquel momento se centró en tratar de desarrollar productos que posibilitaran su fabricación en serie y en investigar en el terreno de la iluminación ya que las lámparas eran un objeto cada vez más solicitado; así, en 1928, crearía la famosa lámpara Kandem, una de las más imitadas de la historia. Ese mismo año, y tras abandonar la Bauhaus Walter Gropius y Moholy-Nagy, se hizo cargo de la dirección del taller de metalistería para, un año después, pasar a trabajar en el estudio del propio Gropius.


          En los años siguientes la creadora alemana dedicó su carrera a la pintura, la escultura, la fotografía, y la enseñanza en el Colegio de Bellas Artes de Dresde y la Escuela de Artes Aplicadas de Berlín. Pero, más allá del legado de sus diseños en metal o sus renombrados fotomontajes, Marianne Brandt ha pasado a la historia como la mejor alumna de La Bauhaus, como la mujer que logró triunfar en un entorno, hasta aquel entonces, vetado al género femenino y dominado por los hombres.






Nacho Cabrera
Marcos Fernández
www.pepecabrera.com


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Marianne_Brandt
Lámpara_Kandem
Reloj_de_ sobremesa (1930)
Servicio_ de_ té_ Alessi (1924)
Fotomontaje_Tempo
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