El espíritu aventurero y un carácter inquieto conviven en Bruno Ruiz con la seriedad y la disciplina de un profesional apasionado por su oficio. Su vocación estaba predestinada y se nutrió de las vivencias y sabores disfrutados con los suyos, en el horno de los abuelos y trasteando entre fogones mientras su padre cocinaba.

Estudió en Dénia y enriqueció su formación al lado de grandes maestros. Trabajar en el Celler de Can Roca revolucionó por completo su manera de entender la cocina y le impulsó a seguir viajando en busca de nuevas experiencias. En San Sebastián fue discípulo de Martín Berasategui y de Pedro Subijana, con los que tuvo la oportunidad de introducirse en la filosofía y las técnicas de cocina del más alto nivel.

Su trayectoria desde entonces se ha desarrollado de la mano de proyectos en sintonía con su estilo de cocina, y así concibe su llegada a Aticcook, un escenario único para mostrar esa identidad tan particular, ligada a la producción local sin desestimar alimentos lejanos, siempre con el cariño y sensibilidad que caracteriza a Bruno Ruiz.
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